Y estoy aquí
parado bajo tu ventana
en el mismo sitio que cada
madrugada
donde marco con rosas rojas
cada vez que sobre tu tapete
me he detenido
donde no puedo juntar las fuerzas
para llamar a tu puerta
y decir todo lo que se acumula
como un torrente en mi garganta,
que deseo de ti un beso
uno y un millón mas
para ser honestos,
no me importa lo que venga después,
ni las espinas ni el sexo
ni las sombras ni el pasado
ni jugar al gato y al ratón
con nuestros deseos,
ni prometer estrellas que escapan
como ciervos del cazador,
solo un beso,
por qué el cielo sabe a tus
labios
y si no es así como sabe
deberíamos demandarlos
pues no creo posible que algo
supere lo que encontré en los
tuyos
y si es una blasfemia
encantado abrazo el infierno
si es por defender aquello que
amo
y aquello que quiero solo mío
aunque suene posesivo o fanático
por que si he de arder en las
llamas
del hogar temporal de Dante
todo sea recibido con una sonrisa
si tus labios la dejan marcada
como un tatuaje antes de mi
partida.
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