lunes, 16 de abril de 2018

Arquiternura


Apoyado en mi mesa de trabajo
inclinada a 35 grados sobre tu almohada
tomo mi lápiz 2b y mientras lo tarjo
busco en mi maletín tu vieja escuadra,
y es que quiero hacerte monumento
trazar tus líneas en CAD o a mano alzada
en noches así estoy que para que te cuento
con mi cabeza enamorada y atolondrada,
quiero dibujar las cúpulas de tus pechos,
con esa forma suya de arquitectura islámica
quizás ponerles tu brasier color helecho
solo para sacarlos de toda rama clásica
quiero pintar del negro mas intenso
la balaustrada interminable de tus pestañas
como si fuera artista sobre un blanco lienzo
antes que el sol traiga consigo la mañana,
perder horas dibujando el saliente de tu garganta
ese que tienes esculpido en bajo relieve mis besos
todos aquellos que te hacen temblar y te atragantan
uno a uno hasta que pierdes todo conteo,
no querré jamás usar mi compas profesional
para dibujar tus inmensos oculus gemelos
seria profanar toda su belleza angelical
mas aun cuando sé que sin ti ya no hay cielo,
y aprovecha en mi mesa la fuerza de gravedad
para bajar por tu vientre liso de mármol jaspeado,
hasta llegar a las columnas de tus piernas sin piedad
buscando el dintel húmedo de tu sexo anhelado,
que puedo decirte en estos momentos
cuando mi regla T esta firme y alargada
buscando en ti señal de consentimiento
para tener en tu cuerpo otra desvelada,
pues tu eres el plano perfecto y glorioso
donde convergen post moderno, gótico y griego
en el que dibujo este mi amor algo borroso
pues es para ti por siempre y nunca lo niego.

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