Se dispersan alocados los oleos,
los azules,
rosas
y violetas,
dejan matices traviesos,
a lo largo de mi paleta,
me planto ante el soporte y pinto,
cojo en el pincel pintura,
delineo tu rostro,
tus rasgos,
pero siempre
como ya se volvio costumbre,
tiemblo al tratar de pintar tus labios,
es una afrenta,
una blasfemia,
intentar siquiera imitar tu sonrisa,
en un burdo pedazo de tela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario