A media tarde acoste mi cuerpo,
sobre el prado a espaldas de casa,
extendí mis brazos sobre el mar verde,
salpicado de piedras y caracoles,
quede dormido casi al instante
dejando volar mi mente hacia tu rumbo,
apague mis ojos lentamente,
y Orfeo me condujo al mundo de sueños,
he soñado con un beso,
de esos que se dan con las manos,
he soñado con una caricia,
de esas que se hacen con la mirada,
he soñado haciendote el amor,
de esa forma que es con la palabra,
he soñado con el amor,
ese que siempre tiene tu rostro,
no quise despertar siquiera,
una vez que tuve todo esto soñado
y me quede ahi,
estirado,
esparcido,
derramado,
derretido,
hasta que tu voz de brisa marina
me arranco de esa neblina llamada sueño
y pude probar nuevamente
ese beso,
esa caricia,
esa hacer el amor,
ese rostro tuyo
que es el del amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario