viernes, 4 de enero de 2019

Kubler Ross: Las cinco etapas del duelo



NEGACIÓN

Grito a voz en cuello
detenido al borde del abismo
¡NO!
perdiéndome lento en mí mismo
en el laberinto sinuoso
que construyen tus palabras,
con mayúsculas desgarradas
atragantadas y desangradas
como puñaladas en mi garganta,
agónico,
afónico como una flauta
que de tanto llorar ya no canta,
el silencio inunda su triste sinfonía,
se van las corcheas del pentagrama
escapando todas con la cabeza gacha
con sus sombreros de fieltro negro
esperando que nadie las vea,
grito haciendo que truene y llueva
en el cielo atormentado de mi pecho,
sin aceptar siquiera el simple hecho
que las palabras no retroceden el tiempo
no se escabullen del tic tac nebuloso
que derrite los recuerdos,
mientras grito nuevamente
alzando mis puños con furia
para golpear el suelo como un herrero
de rodillas frente al cuerpo inerte y rojo
que es mi corazón roto
que muere de a pocos
por culpa de tu destierro.


IRA

Grito,
maldigo y escupo
toda la furia contenida en la tripas,
arañando mis labios desesperado
para borrar acaso con sangre
el sabor maldito y amargo
de cada beso que me has dado,
tomo el cuchillo temblando
lo acerco a mi piel y destajo
una a una muy despacio
las caricias embusteras de tus manos,
las huellas dejadas en mi pecho
por tus senos blancos,
suaves y pequeños
que me quitaban el sueño,
con mi vieja cruz de Santiago
exorcizo tu perfume,
cada ilusión barata,
cada engaño,
los surcos que dibujaban
tus largos cabellos castaños,
no cae lluvia de mis ojos
ni hoy ni mañana
porque no lo mereces
ni siquiera aquellas veces
en que abrazo mi almohada,
bien podría sonriendo
beber cicuta del pico de la botella,
mientras niego pegado al gallo
tu nombre más de tres veces
cantando mi olvido mientras amanece
y juro sobre la tumba de piedra arenisca
que no te pertenezco y nunca lo hice
jamás tuve un anillo en mi bolsillo por meses
fue todo mentira
nunca te quise.


NEGOCIACIÓN

En la piedra gris y opaca
de esta fantasmal lápida
letra por letra tallé mi nombre
golpeando el cincel al ritmo descompasado
de mi sístole y diástole tartamudo
producto de la arritmia crónica
que alegremente me dejaste,
al final del largo día
cuando el dedo huesudo del minutero
marque las veintitrés con cincuenta y nueve de la noche
el tocadiscos brillante y eterno del universo
girará el vinilo negro para empezar de nuevo
y será mi decisión como vivir mi vida
a treinta y tres o a cuarenta y cinco revoluciones por minuto,
la mañana traerá algunas promesas nuevas
las cicatrices se cerraran un micrómetro más cada segundo
los girasoles empezaran su lenta danza
el dolor se evaporara lento
elevándose como la brisa del mar,
la luz que destroza el tejido pálido de la noche
se colará en cada tramo
de su manto cubierto de estrellas
entonces sabré aquello que me juraron mis abuelos
que nadie muere
por un adiós salpicado de mentiras,
las palabras con color de pretexto
no manchan nunca la sonrisa vestida por años,
que los amores así como hacen falta
también sobran.


DEPRESIÓN

Llevo al cementerio
cada mañana sin falta
un ramo grande de flores blancas
con pétalos salpicados de algunas lágrimas
y las coloco en el florero de vidrio soplado
que fabriqué con aquellas burbujas
que reventabas traviesamente mientras reías
girando sin parar alrededor mío,
quisiera evitarlo de alguna forma
dejar tu nombre olvidado y perdido
entre las pagina libros
que nunca he leído
pero siempre alzas el vuelo asesino
para clavar tus garras de águila en mi pecho
dibujando surcos carmesí en mi dermis
tan profundo y sin miedo
como lo hacías con tus besos,
quisiera decir que no me dueles
que no puedo sentir que te he perdido
porque nunca me habías pertenecido
pero las piezas de lego rotas y dispersas
del anillo de juguete
que arme para pedir tu mano
torturan las plantas de mis pies descalzos
cada vez que me levanto de nuestra cama
por el lado izquierdo
recordándome con su vértices filosos
todo lo que en este momento pierdo.


ACEPTACIÓN

Después de algunos días
donde no empezaba la mañana
y la luna no se escondía,
luego tres botellas de vino de higo
y el abrazo desbordante de mis amigos
entiendo,
por fin entiendo,
que el dolor muchas veces enseña
con severidad y una regla de madera,
la lección entra con sangre
gota por gota,
mientras vas subiendo tus notas,
cada quien decide cómo pasa el examen
si aprobamos a la primera
o buscamos el sustitutorio,
por eso luego de estas noches desveladas
quemando pestañas hasta la madrugada
obtengo mi doctorado
en letras góticas sobre cartón dorado
dice que tu nombre ha sido borrado,
el dolor puede venir furtivo  a visitarme
buscando rendijas para perforar
tratando de llegar a los recuerdos,
pero mi corazón se ha envuelto con cicatrices
tejiendo redes pesqueras en punto cruz,
puede intentar devorarme la oscuridad despiadada
pero no podrá lograr ya nada
porque pase lo que pase yo siempre seré luz,
ya no hay roció de madrugada en mis mejillas
ni polvo y huesos en el ataúd,
el día pasa vertiginoso
la tarde avanza por el mar azul
en la noche mi alma canta y brinda
solo a mi salud.

No hay comentarios:

Publicar un comentario