miércoles, 2 de octubre de 2013

Maldiciendo

Maldije tu ropa,
la que te queda suelta,
volatil,
jugando en el aire
como sujeta a nada
rozando levemente tus ángulos
y no te hace justicia.

Maldije tu ropa,
la que te envuelve,
se ciñe,
se enreda,
que atrapa como puede tu figura,
que te oculta,
no te muestra,
no te hace justicia.

Maldije aquellos muros de tela,
que ocultan tu verdadera esencia,
tu cuerpo de sirena,
eres deliciosa,
te lo dije esa tarde,
tu cuerpo es una obra de arte,
se le debe hacer poesía,
tus pechos redondos,
tu cintura sinuosa,
tu pubis desnuda,
tus piernas delgadas,
toda tú eres maravillosa,
exquisita,
sabes a durazno
y vainilla.

Por eso maldije y maldigo,
porque el tiempo se me hace corto,
los minutos son segundos,
mas aún cuando te hago mía,
cuando enredo mi lengua en la tuya
y jugamos a las escondidas,
entre tus labios y los mios,
entre tu piel y la mía,
por eso maldije y maldigo,
porque quiero mas de ti
y no puedo.

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