Recuerdo el sabor de tus labios,
aun cuando fueron besos cortos,
de esos que se dan los amantes,
los osados,
apasionados
y traviesos,
recuerdo el aroma de tu piel,
madera y vino,
pan y miel,
recuerdo las gradas de tu casa,
subir a tropezones,
quitarte la ropa,
solo la que estorbaba,
el calor de tu pubis,
la suavidad de tus senos,
el sonido de tu voz,
la disposición de tu alcoba,
la dureza de tu cama,
tu mirada de fuego,
todo tu esencia,
tu femineidad,
recuerdo todo en estos segundos,
en que por fin,
luego de elevar plegarias,
rezos y ofrendas
estas aqui,
en mi cama
y yo estoy
muy dentro de ti.
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