Alguna veces nos atrapan,
nos acechan en silencio,
como lobos hambrientos,
nos aprisionan en esquinas
y desenfundan sus tijeras,
cogen nuestras alas blancas,
las cortan,
las mutilan,
las desparraman en el suelo,
lo que los tontos ignoran,
lo que la piedra de su pecho
les impide entender,
es que los sueños se regeneran,
como la hidra griega,
corta mis alas idiota,
cortalas,
que mis plumas alzaran vuelo,
se tejeran a otras espaldas,
crearan nuevos sueños,
y no seremos uno,
ni dos ni cinco,
seremos millones de sueños,
contra un tijera.
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