sábado, 4 de abril de 2020

Escape

Y llega un día treinta y uno
del mes de febrero
donde la rutina derrama la gota
que poco a poco me agota
y el mundo frío
de paredes de cemento me asfixia
llega el día donde mi vieja mochila
abre el cierre de golpe y furiosa
grita a voz en cuello:
¡libertad!
la tomo entre mis manos con decisión
y parto hacia esa calles de luces bajas
como una armonía susurrada al oido
mientras que cada paso que me aleja
trae un cansado reposo
una paz agitada
la aventura de jugar a las escondidas
en castillos de playa
y la tranquilidad encendida
como hace mil años
con trozos de leña olvidada
de algún barco de sueños perdidos
extraviado
estrellado en las rocas
que hoy alumbra mis deseos
que hoy define quien soy.

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