Te quedaste congelada
como un segundo perdido
en el amplio espectro de un año
como un grano de arena dorada
que es mecido sin destino
en la infinidad de un mar huraño.
Me acerque sin miedo sin freno
hasta sentir el aire cálido escapando
de tus labios entreabiertos y rosados
chocando con tus labios como en sueños
sin semáforo que me diga alto gritando
y me quede ahí, besando y besando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario