Miro a tu rostro y me pierdo
sin brújula
sin puerto,
como me perdí aquella vez
en las costas traicioneras de tus caderas,
cuando el caramelo caliente de tus besos
recubrió mis labios de manzana
y ya temprano por la mañana
no podía ser de otra
no de la misma manera,
me pierdo
sin rosa de los vientos
ni carta de Magallanes,
en mi baúl no tengo mapamundi
ni astrolabio que busque las estrellas,
como no me perdería en tu rostro
que tiene tanto de ángel como de demonio
que con mirada de niña tierna
y sonrisa de fiera
me acerca a la trampa de tu piel morena,
como no enamorarme de ti Melissa
si con esos besos robados a prisa
fuiste tejiendo tu nombre en mi pecho
con punto cruz y doble revés.