sábado, 16 de junio de 2018

No sé ni tu nombre


No sé ni tu nombre
o color de cabello
ni tu calle o avenida
ni el sonido de tu voz
ni siquiera si será en esta vida,
que podre llamarte mi amor
pero seguiré siempre en ello
escribiéndote mi poesía
nuestra poesía
aquello que será solo tuya
cuando tu mano y la mía
enlazadas con enredadera
no quieran separarse
y que cuando tenga que apartarse
serán con aquellas medallas de guerra
que algunos llaman arrugas.

Quizás si te conozco
y formas parte de mi día a día
como guardando cierta ironía
esto lo dulce de enamorarse
que muchas veces por despistados
nos quedamos solitarios
sin saber que en la vereda de enfrente
casi escondida entre la gente
esta aquella chica
que para ti será la más linda
la única dueña de tu mirada
la única que merezca compartir tu almohada.

Y si eres tu mi niña
la que lee en este momento mis palabras
y quieres convencer a mi corazón
que eras por quien te esperaba
te facilito un poco la batalla
me gusta el vino y la playa
un buen libro, pero no el cigarro
salir a correr antes que manejar carro
los besos suaves y los robados
pellizcar en lugares poco apropiados
soy básicamente un loco descompasado
pero un león si lastiman a quien quiero
y aunque estoy de peso algo pasado
mis brazos para protegerte se vuelven de acero.

Y mientras te espero

a la sombra de un limonero
ya sea que tu nombre empieza
con una vocal o consonante
si se desliza o se tropieza
en mis labios al llamarte
o si no te gusta para nada
y debemos inventarte uno nuevo
algo que rime con tu mirada
o con cuanto desde ya te deseo
seré tuyo y solo tuyo
es la única forma que conozco
y te besare entre el murmullo
de los ríos y las tormentas
y este anillo que en mi bolsillo espera
te lo entregare durante una primavera
por qué espero por ti
aun si no se tu nombre
o el color de tu cabello
ni tu calle o avenida
espero porque quiero
porque te quiero
porque sé que estás ahí
solo que a veces
soy ciego.

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