sábado, 5 de mayo de 2018

Confieso que te quise


Confieso que te quise
un poco más que bastante
y que aun cuando me lastimabas
nunca deje de sonreír
cuando me mirabas,
tantas veces
tantas
quede en silencio
aun sabiéndote equivocada
porque no había nada más tierno
que oírte proclamar beligerante
que las manzanas tenían sabor a vino
y las uvas parecían cidra pasada,
lo confieso
no debí decir si a todo
ni permitirte pensar
que no podía amar
de ningún otro modo
pero que podía hacer amor mío
si amarte era para mi
lo único realmente cierto,
cuando me despedía de ti
prefería mirar tu reflejo
en un espejo o ventana,
era la forma menos dolorosa
para dejar de verte,
de decirte “hasta mañana”
por que el amor me tenía atrapado
en un red de plata
con sabor a chocolate
ya sabes tu
de ese que tanto me encanta
como el sabor que dejabas
en mi después de besarte,
pero al final fue mi culpa
que todo se fuera desmoronando
nos acostumbre a una farsa
a un teatro de la perfección
y no deje espacio a la duda
a la intriga
a la indecisión,
a decirte que “si lo hacia”
que podía mirar a otras mujeres
pero al final del día
siempre volvería a ti
siempre a ti
como los barcos que zarpan
tristes de madrugada
y aunque prueban muelles distintos
en otras playas
con aguas cristalinas
o arenas blancas
siempre regresan ansiosos
y lanzan sus amarras
a los postes de madera carcomida
despintada por el agua y la sal,
fue mi culpa y no lo niego
porque cuando debí decirlo
quede en silencio
porque prefería estar muerto
que ver en tu mejilla
una lagrima esquiando,
pero ya bueno
no importa cómo termina la novela
porque es la trama y el nudo
lo que le da el peso
no el desenlace
donde a la desesperada
mueren todos
o todos son felices
me quedo con todo el camino
todo lo recorrido
si bien no fue para siempre
el tiempo compartido fue dulce
y ese sabor no se pierde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario