No parpadees
te lo pido de rodillas,
pues quiero perderme para siempre
en el infinito de estrellas en tu mirada,
en esa explosión de supernova
y el brillo fugaz de tu sonrisa
color almendra y avellana.
Podría conjugar constelaciones
con cada vértice de tu figura
marcando con esas estrellas angulares
el camino secreto hacia el dorado,
recoger con las manos el polvo luminoso
que emanan las palabras
cuando de tu boca escapan
cada vez me hablas de las playas
y los muelles donde alguna vez habitaste.
Las cinco puntas de tu intimidad infinita
tintinean mientras escribo sobre tu vientre
estas palabras que nacen de mi
como las lluvia nace de las nubes
o como tu nace del big bang
esa onda expansiva de millones de años
que tu llevas en tu cuerpo,
esa esencia de estrella que ninguna tiene
solo tu.
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