Me siento en el estudio,
cojo mi lienzo de madera caoba,
los pinceles de cerda sintetica,
los de pelo de camello,
lleno mis tarros de trementina,
de aguarrás,
esparzo los óleos pastel
sobre mi paleta de plastico blanco,
cubro la blancura de tiza
con pinceladas gruesas de color,
esbozo tu sonrisa,
tus labios,
salpicados de un rosa timido y sensual,
hago explotar los colores de tus ojos,
los sienas y los ocres entran a la batalla,
las lineas delgadas de tus cejas,
que se elevan queriendo escapar del cuadro,
las enredaderas oscuras
de tu negra cabellera,
el lunar de tu ojo derecho,
como tatuaje egipcio,
las lineas de tu barbilla
caen como cascadas,
atravez del polvo de tiza,
para que perderme en las lineas de tu cuerpo,
hay cosas que no puedo definir,
como delimitar tus caderas,
los giros y recovecos
que crea tu piel en cada borde,
en cada tramo de dermis,
no puedo terminar nunca tu cuadro,
cada vez que empiezo
quiero volver a hacerte el amor.
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