miércoles, 14 de mayo de 2014

Teorema de Amor



Y una tarde al azar,
que ya estaba escrita en un canción
nos fuimos conociendo,
lentamente,
mágicamente,
entre las sombras bailarinas
que dibujaba la vela
en las paredes de ese pub,
cuyo nombre nos promete
encontrarnos nuevamente
en otras vidas,
en otro espacio,
en otro mundo,
tu y yo seducidos
por el suave tintineo
de unas copas transparentes,
frías,
con hilos de agua correteándose
unas a otras,
mientras la música jugaba
a prometernos días juntos
algunos momentos secretos,
íntimos,
naturales,
yo escribí en tu celular
aquel poema que es solo tuyo,
tanto como mi pensamiento
que a partir de ese momento
fue inundado por tu sonrisa,
por tu mirada
y la forma que tienes de hablar.

Algunas veces recuerdo ese día
el sabor del pisco sour,
el calor de tus manos,
la ropa que llevabas puesta
y lo enmarco con corazones
en el calendario de mi vida,
pues ese momento,
tan corto y tan lejano,
despertó en mi ese algo,
que como te dije una tarde de abril
no creí volver a tener.

Luego,
tu me miras sonrojada,
tartamudeando palabras
y dices que no es verdad,
que siempre fui como soy,
que no encendiste nada en mí,
me sonrió como siempre que lo dices,
aun no entiendes,
aun no lo ves,
aun te subestimas,
hay cosas que uno sabe,
¿quién puede saber mi verdad
más que yo?

Este hombre,
con sus alegrías y miedos,
es único y diferente
al que en algún momento fui,
pues tu eres única y diferente
y para merecerte
soy así.